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2o concurso de producción musical de underave

En underave nos ponemos las pilas este verano y hemos decidido poner en marcha el 2º concurso de producción musical.

Para esta edición, y viendo la gran participación, aceptación y calidad de los temas del ultimo concurso (que podéis descargar desde aquí), hemos decidido hacer 300 copias en vinilo con las 3 canciones que resulten ganadoras del concurso, creando así la primera referencia de underave: UND-001.

El concurso es totalmente gratuito y podéis leer sus bases desde el enlace siguiente:

http://tiny.cc/2oConcursoProduccion

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El botellón como Zona Temporalmente Autónoma y el porqué de su aplastamiento

botellon

[ Por : versvs.net/ ]

Aunque Hakim Bey rechaza definirla, la Zona Temporalmente Autónoma (o ZTA, en adelante) es el nombre que él le da al conjunto de circunstancias que hacen posible la expresión y comunicación, la gestión de la vida privada o las relaciones sociales, en ausencia (casi total, cuando absoluta) del control y gestión externos que viene a ser buscado, y eventualmente impuesto, por el Estado.

El concepto, aún sin tener definición concreta, da título a un ensayo del propio Bey que se devora rápidamente, incluso en una pantalla convencional (ay, ojos, queman) y, aunque visto desde la perspectiva de 2009 pueda observarse como un relato algo tosco de las nuevas posibilidades sociales que nos ha traído internet y que aún están por aprovechar, recoge su valor precisamente del hecho de que hace un repaso de cómo se imaginaba que la red influiría en nuestras vidas… en 1990. ¿Habías oído hablar de internet en 1990? Aquí está la gracia.

Es bajo esa condición atenuante bajo la que hay que juzgar la cansina insistencia de Bey respecto de la necesidad de definir qué zona va a constituir, efectivamente, la ZTA, hablando casi en términos de nuevos colonos, como si todo fuera tan sencillo como cuando aún queda continente por habitar caminando hacia el oeste. Si bien es evidente que una ZTA debe tener contacto con el mundo real (digamos que no podemos vivir absolutamente libres en el ciberespacio, aunque a Barlow y a mí –y a muchos otros– nos hubiera gustado: el cuerpo y nuestra vida diaria tienen lugar en un mundo físico), no necesariamente necesita definirse territorialmente, tan sólo necesita asegurar que podrá pasar desapercibida y que podrá resistir los embites de control, al menos Temporalmente. En términos más definitivos, es algo que Pere Quintana puso en palabras hace ya unos años cuando yuxtaponía «el pueblo que eligió» frente a «el pueblo elegido» y se trata de una limitación teórica de Bey que ha sido ya superada. En cualquier caso, para lo que nosotros buscamos ni siquiera tendremos que ir tan lejos. Visitaremos parajes más cercanos.

Para abrir, voy a obviar las connotaciones territoriales de la ZTA y voy a preferir hablar de Movimiento Temporalmente Autónomo (MTA) antes que de Zona Temporalmente Autónomo (ZTA). Por aquello de que el concepto de Zona parece requerir una delimitación espacial clara que, verdaderamente, no me parece necesaria ni siquiera importante ni deseable (más bien la verdadera delimitación es el fin mismo de la ZTA y el paso definitivo a su mutación en organización meta-estatal/meta-estable), mientras el de Movimiento se salta esa restricción y además nos indica la necesidad de cambio, de buscar las fisuras del sistema y hacer presión sobre ellas. El movimiento puede morir si cesa, pero su cese indica su muerte, no su mutación meta-estable/meta-estatal. ¡Todo son ventajas!

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ESA GENTUZA

cerdos
Por : Arturo Pérez-Reverte

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo.Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

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Carta de unos “antisistema”

Carta de unos “antisistema”
Por Pilar Izquierdo Teruel y Julio Ortega Fraile – Jueves.15 de enero de 2009

Vale, vale, somos unos inadaptados, o como dicen ahora, unos “antisistema”; un término que trata de satanizar a los que en vez de asentir y aceptar, o al menos, de callar y otorgar, se dedican a denunciar y a exigir; una osadía imperdonable para los gestores y grandes beneficiarios de ese Sistema y una actitud de grave rebeldía para los domesticados del mismo. Y todo porque tendemos a protestar por lo que no nos gusta, pero no en función de nuestras apetencias o valores según agraden más o menos a nuestros sentidos, sino por aquello que consideramos injusto, abusivo, ultrajante, innecesario o dañino. Y así nos ocurre, que son tantas las cuestiones que merecen nuestra repulsa que dedicamos más tiempo a la crítica que a la alabanza y más esfuerzos a la lucha que a la complacencia.

Pero como indicábamos, nuestra actitud nos ha convertido en una especie de apestados sumándonos con ello a todos esos otros a los que apuntan con el dedo acusador, a los “agitadores” de los telediarios, a los “perturbadores” de la paz desde los escaños, a los “rebeldes” de las tertulias de peluquería y bar, a la “canalla” tan temida como odiada por los estamentos acomodados y por los substratos mansos, serviles y domados.

Y es que es muy fácil poner el pie fuera del Sistema y con ello llevar en la frente el prefijo “anti”, que viene a ser lo mismo que las campanillas que en la Edad Media avisaban de la presencia “infamante” de un leproso. Basta con decir “no” a un “sí” impuesto para entrar en la categoría de los molestos, los que gritan, los que corren, los que rompen, los inconformistas que alteran el orden y que deben ser reprimidos con firmeza. Es suficiente incluso con pedir un cambio en alguna norma establecida para tal vez recibir un pelotazo de goma, con la aquiescencia de los escandalizados espectadores, muy formalitos ellos, presenciando la ejecución de la sentencia después de juzgar y emitir veredicto, de culpabilidad, cómo no.

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¿Okupas buenos u okupas malos?

C.C.A. Torre del Moro. Pic by BoletaireEl día que encontramos la Torre del Moro tuve una charla con Pity sobre la política de respeto que debíamos tener con el barrio, al ser ese un lugar reivindicado durante años por los vecinos. Fue entonces cuando él me comentó que en una serie de TV3 aparecían en la trama unos okupas que hacían el papel de “buenos” por realizar acciones con carga social y que según avanzaba la serie se enfrentaban a los okupas “malos” que eran una panda de tirados que reventaban todo el trabajo hecho.

También hace poco J! me comentaba que durante una jornada de trabajo en nuestro espacio vino una persona mayor y les dijo: “menos mal que habéis entrado vosotros, porque si hubieran entrado okupas no me quiero imaginar como hubiera acabado esto”.

En cierta forma es parecido a lo que me comentaba sarto hoy mientras limpiabamos la casa, entorno al concepto de okupa hay una serie de prejuicios por parte de la sociedad que hacen que éste no sea bien visto. Acercarnos a la gente sin la pegatina de “okupa” en la frente hace que se acerquen con menos miedo y comprueben por ellos mismos que hay unos argumentos detrás sólidos y unas ganas de cambiar la forma que tenemos de experimentar nuestras vidas. Tal vez después, cuando sepan que en realidad somos “okupas” relativicen un poco su desprecio por la violencia que causa que unos desconocidos entren en un espacio que no es suyo.

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Fotos quedada underave

Divendres vam quedar uns quants participants del fòrum a l’ovella negra de marina per veure’ns les cares i relacionar-les amb els nicks; a part de per xerrar i riure per una bona estona (encara que jo vaig marxar molt d’hora :p qui sap què farien després!).

En fi, vaig fer unes quantes fotos i n’he penjat un ZIP a underave que podeu baixar aquí abaix.

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Feu clic a “llegir més…” si voleu veure quatre de les tantíssimes fotos que venen (i que, burro de mi, no vaig comprimir.. :p)

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